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Escribir para no recaer: sobre la depresión y el refugio de leer en comunidad

Un Picnic literario para transformar al imaginario colectivo en un espacio seguro para habitar, verbalizando el camino de salida del hoyo.

Al enseñarle a hablar al dolor, transitamos a un nuevo hogar, el verbal.

Grecia Delta

Publicado: 2026-08-11


Hay días en que despertar se siente como cargar una piedra sobre el pecho. El cuerpo helado. Sentir sin desear sentir. La depresión no es una metáfora elegante ni una tristeza pasajera que se disuelve con una taza de té o un "ánimo"; es un estado de sitio cotidiano, una fisura silenciosa que intenta arrebatarte la voz, la energía y el sentido de la belleza. Durante mucho tiempo me he preguntado cómo se sobrevive a este mapa de abismos. Y la respuesta, al menos para mí, ha sido siempre la misma: escribiendo.

Escribir no borra el dolor, pero lo nombra. Le pone nombre y apellido. Acción. Le da contornos a lo informe, transforma el sufrimiento en lenguaje y nos otorga la dignidad de ser las autoras de nuestra propia sanación. Escribir me ha salvado la vida a diario, no es un cliché aunque suene patético. La escritura no ocurre en el vacío. Ocurre aquí, en un país que parece diseñado para empujarnos al desgaste y la desesperanza en medio de tanta pobreza, sobre todo, mental.

No podemos hablar de salud mental como un asunto puramente individual o biológico sin mirar el territorio que pisamos. En el Perú, cuidar de la mente es un privilegio inaccesible para las grandes mayorías. Con una inversión estatal que apenas roza los 30 soles al año por persona y solo un 2 % del presupuesto de salud destinado a este rubro, enfermarse o colapsar emocionalmente es una condena al desamparo. La falta de atención pública oportuna no solo empobrece materialmente, sino que erosiona profundamente el tejido emocional de la sociedad, del imaginario colectivo que tanto tiene por sanar.

Esta precarización, además, tiene rostro y género. Casi el 76 % de las personas atendidas por depresión en el sistema de salud público somos mujeres. No es casualidad: cargamos sobre la espalda las labores de cuidado no remuneradas, la presión de sostener los hogares y las violencias estructurales que el sistema insiste en normalizar. Asimismo, la incertidumbre devora a nuestras juventudes y llega hasta la niñez. Nos están doliendo el cuerpo y la mente, y el Estado responde con silencio y presupuestos que generan ataques de pánico.

Ante la falta de garantías institucionales, ¿qué nos queda? El autocuidado colectivo. Nos queda la resistencia afectiva. Nos queda la certeza de que, si bien una tertulia o un libro no van a reponer el presupuesto del Ministerio de Salud, sí pueden devolvernos la posibilidad de nombrarnos, de sentirnos escuchadas y de sostener el dolor en comunidad para que no pese tanto.

Por eso nace el Picnic literario sobre "Las nerviosas" de la periodista y escritora Rosa Chávez Yacila. No como un simple club de lectura, sino como una trinchera de contención y despatologización del malestar. Queremos encontrarnos este sábado 22 de agosto a las 4:00 p.m. en una locación que revelaremos a quienes se inscriban, para conversar, leernos y mirarnos a los ojos. En esta ocasión nos reuniremos a tertuliar sobre el imprescindible libro de Rosa, una obra que disecciona la ansiedad, los diagnósticos, el cansancio contemporáneo y las complejas tensiones del cuidado en casa.

Mi compromiso con este tema no se queda solo en la gestión cultural; atraviesa de lleno mi vocación y mi búsqueda artística. Después de haberme sumergido en las hendiduras del afecto en mi novela "La ideología del amor" (2022), hoy me encuentro trabajando simultáneamente en mi segunda novela y en un nuevo poemario. Ambos proyectos nacen de la necesidad visceral de explorar la salud mental, el trauma social, la memoria del cuerpo y los sutiles mecanismos con los que nos reconstruimos tras las grietas.

La depresión intenta aislarnos, hacernos creer que somos las únicas rotas en una ciudad desmoronada. Pero cuando abrimos un libro en voz alta y compartimos la palabra, descubrimos que nuestro cansancio también es el cansancio de la otra, y que en esa fragilidad compartida reside una potencia política enorme.

Escribo para no recaer y hundirme, y convoco para que no nos hundamos solas. Nos vemos bajo las hojas de los árboles, con un libro en la mano y las ganas genuinas de seguir sanando en colectivo. Esta invitación es para todas las personas que deseen participar en un espacio libre de todo tipo de discriminación.

Me despido con un haiku:

El rayo parte mi refugio y de la grieta
nace una luz que ilumina mi calma.

Y no se olviden de anotar lo siguiente.

Datos de la cita:

Evento: Picnic Literario – Tertulia sobre Las nerviosas de Rosa Chávez Yacila
Organiza y dirige: Grecia Delta (Escritora y periodista)
Fecha: Sábado 22 de agosto de 2026
Hora: 4:00 p.m.
Lugar: Locación secreta (se compartirá vía correo tras la inscripción)
Ingreso: Gratuito (Aforo limitado, previa inscripción)
Link: https://forms.gle/HbgvNL6VZFZFxeJ97

Nos amo.

Gre


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Grecia Delta

Escribo, luego existo. Género, interculturalidad e interseccionalidad. Autora de "La ideología del amor". Sígueme en Twitter: @greciadelta


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Proletaria de las palabras. El universo el límite. @greciadelta